domingo, 10 de mayo de 2020

Escritores brújula

¡Bienvenidos, pequeños unicornios! Hoy quiero hablaros de una cuestión que, si bien es muy conocida, creo que no está de más tenerla siempre presente, sobre todo para aquellos autores que están comenzando en el mundo de la creación de historias y se sienten perdidos porque no saben si su método a la hora de afrontar una historia es el correcto o no.

Antes de nada, quiero deciros que sí, que todo método es válido siempre y cuando a ti te funcione. Al igual que a la hora de organizar una habitación, tú eres el único que sabes cómo te sientes más cómodo a la hora de afrontar una historia. E incluso a veces hay historias que requieren su propio método, así que no tengas miedo a experimentar dependiendo de la obra a la que quieras enfrentarte.

Sin embargo, sí que es cierto que hay tres tipos de organización que son las más comunes y a las que al final nos vamos agarrando los autores según nos sentimos más cómodos. Así que hoy quiero hablaros de ellos, de los tipos de escritores según su organización, y dar algunos consejos a la hora de ponernos a escribir dependiendo del tipo de escritor con el que nos sintamos más identificados.
Para que no se haga muy pesado, vamos a dividir esto en tres posts, dedicándole uno a cada uno de los tipos para poder extendernos sin miedo. Así que hoy vamos a empezar por el primer tipo: los escritores brújula.





Los escritores brújula son aquellos que tienen un punto de partida, los personajes y, quizá, alguna que otra escena medio pensada, pero se aventuran a descubrir la historia a medida que escriben. Se suelen dejar llevar por lo que hacen los personajes o lo que se les va ocurriendo a medida que se van sucediendo las diferentes situaciones, de modo que el escritor va descubriendo la historia a la vez que la crea.

Aunque es uno de los métodos más comunes, es también uno de los que tienden a conseguir que el autor entre en un parón o un bloqueo al llegar a una encrucijada. Escribir sin tener un camino pensado, puede provocar que la trama se enrede y llegue un punto en el que haya que detenerse un tiempo a pensar cómo desenredarla.

Otro de los inconvenientes de este método, es que la trama va cambiando a medida que se avanza, y eso puede provocar inconsistencias y agujeros en la trama. Eso hará que o la corrección sea mucho más lenta, o que el autor tenga que ir volviendo hacia atrás de manera constante para evitar esto. Y suele ser común meter bastantes escenas sin contenido importante para la trama, haciendo que se alargue de manera innecesaria.

También puede hacerse más difícil ponerse una deadline (o fecha de entrega) al no saber de manera exacta cuándo se va a terminar la novela. Al ser una creación libre, la extensión es desconocida, y puede acabar siendo una pequeña historia que terminas en un par de meses, o pasarte meses y meses enredado en ella.


Pero todo esto es normal, no creas que no, porque el autor descubre la historia a medida que la va escribiendo. Y eso, por supuesto, también tiene sus puntos positivos.

Por ejemplo, es muy divertido escribir siendo brújula, porque las ideas van lloviendo y vas descubriendo junto a los personajes todo lo que sucede.

Tampoco tiene que ceñirse a un guion predefinido, lo que da mucha más libertad para escribir lo que apetezca en cada momento sin miedo a tener que cambiar toda la estructura de principio a fin.


Mis recomendaciones para este tipo de planificación (o falta de ella) es que, en primer lugar, no entres en pánico si tienes un bloqueo. Los bloqueos son normales, nos pasan a todos (seas brújula, mapa o híbrido), y al final, antes o después, se sale de ellos. Pueden ser más comunes en escritores brújula, sí, pero no exclusivo de ellos. Así que si tienes un parón, ponte a hacer otra cosa: lee, ve series, deja que pasen unos días y cuando estés listo vuelve a coger la historia por donde la dejaste.

En segundo lugar, intenta no ponerte una deadline de ser posible. Una de las causas del bloqueo es tener la fecha de entrega cerca y ver que la historia no quiere llegar a su fin. Sé que, en ocasiones, sobre todo cuando nos queremos presentar a concursos o a convocatorias, esto es muy difícil porque es obvio que las editoriales ponen unas fechas determinadas, pero si es posible, evítalas.

Escribe y ya revisarás. Otra cosa que suele suceder cuando eres brújula, es que cuando cambias una cosa en el manuscrito, vuelves atrás, a leerlo todo y ver si hay inconsistencias, y eso puede desencadenar en entrar en un bucle del que es difícil salir, donde escribes un párrafo, vuelves atrás, ves que hay cosas que quieres cambiar, empiezas, y cuando llegas a donde lo dejaste, vuelves atrás para ver si todo es coherente, entrando en la misma dinámica. Huye de esto. Ve hacia adelante, apunta en un cuaderno o en un bloc de notas aquellas cosas que creas que pueden haber alterado lo que ya has escrito, y en la revisión pule.

Pero, sobre todo, nunca dejes de escribir. Antes o después esa historia saldrá, los personajes te llevarán a donde quieren llegar y descubrirás a su lado las maravillas de esa historia.



¡Y hasta aquí el post de hoy! Espero que os haya sido de ayuda, y sobre todo que os haya motivado para continuar vuestras historias si estáis pasando por un pequeño parón. Y si nunca habéis utilizado este método y aún estáis buscando el vuestro, probad, porque no hay mayor derrota que el abandono.

¡Nos vemos en el siguiente post!



Nari Springfield.

Soñadora profesional y escritora por vocación. Duerme casi tanto como su gato. Adicta al chocolate y a las frases tontorronas. Se pasaría leyendo todas las horas del día. Bueno, las que está despierta.

¡Conoce mejor a nuestra creadora de magia!

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