jueves, 28 de mayo de 2020

Escritores mapa


¡Bienvenidos, pequeños unicornios, a un nuevo post!

Hace unas semanas comencé con el primer post de lo que dije que iba a ser una pequeña serie hablando sobre los distintos tipos de escritores. Si lo recordáis, hablamos sobre los escritores brújula, qué son, el lado positivo y el lado negativo del mismo. Bien, pues hoy vamos a hablar del otro segundo y gran grupo con el que seguramente muchos os sentís identificados: los escritores mapa.

Los escritores mapa son aquellos que tienen todo planificado antes de aventurarse a escribir. Suelen pasar un tiempo previo (semanas o incluso meses) planificando al dedillo todo antes de comenzar a plasmar la historia al completo. Esto hace que tengan ya una ruta predefinida, aunque puedan dejar alguna cosa a azar, de este modo, conocen a la perfección cada parada de la historia, cada punto de inflexión y los momentos exactos en los que los personajes irán evolucionando según lo que les vaya aconteciendo. Es como hacer la hoja de ruta justo antes de comenzar un gran viaje por un país desconocido: tienes muy muy claro lo que quieres ver, el orden en el que quieres verlo, y aunque dejes algo a la improvisación, sabes que el plan no se te va a desmadrar demasiado.



¿Y qué hay que planificar en una novela? Pues, si nos paramos a pensar, muchas cosas: los personajes, su historia y evolución durante la novela, los giros de trama importantes, los puntos de tensión para evitar que la historia sea demasiado plana, los lugares donde sucede la trama, la documentación necesaria, las escenas y su orden, etcétera. Se planifica de manera previa todo aquello que creamos que vamos a necesitar para llevar la historia a buen puerto sin crear grandes agujeros de guion durante la travesía.

Al igual que dejarse llevar por la historia, planificar una novela antes de ponernos a escribir tiene sus puntos positivos. En primer lugar, al planificar todo y tener cada punto bien definido, vamos a quitarnos de encima la mayor parte de los problemas futuros de la creación de la historia. Y esto, por supuesto, ayudará a que no sea tan sencillo que entremos en un bloqueo al vernos ante una encrucijada.



¡Ojo! Se puede entrar en un bloqueo de escritor en cualquier momento y por cualquier razón (situación emocional, estrés, problemas físicos, etcétera), pero aquí me estoy centrando en el bloqueo que suele aparecer durante la escritura al encontrarnos en un punto que no sabemos resolver.

Otra ventaja es que se puede saber, con una buena planificación, cuándo puedes acabar la novela porque conoces de antemano una aproximación de su extensión. Esto hace que trabajar con fecha de entrega no sea tan complicado como siendo escritor brújula, ya que con la planificación y conociendo nuestro ritmo habitual de escritura podemos, más o menos, calcular el tiempo que tenemos.

Por supuesto, tener todo planeado de manera previa nos ayudará a evitar los agujeros dentro de la trama. Como tenemos el camino trazado, los elementos necesarios y los puntos de tensión y evolución, todos esos posibles problemas que pueden surgir durante la improvisación de la escritura, en este caso se reducirían de manera muy drástica.

Y un punto, que puede ser tanto positivo como negativo, es que al tener todo tan medido, no es necesario escribir en orden toda la novela, sino que podemos ir escribiendo las escenas o los capítulos salteados según nos apetezca. ¿Esto qué puede acarrear? Pues que sí, que podemos disfrutar en cualquier momento de esas escenas en las que tenemos un montón de ganas de perdernos, pero que los capítulos o escenas más aburridas o que menos nos interesan, se nos pueden ir acumulando para la recta final de la historia y eso puede llegar a desmotivarnos.



Y ya que hablamos de desmotivación, vamos a ir con los puntos negativos de ser un escritor mapa. Y es que sí, no todo es bueno porque, como es lógico, tiene su parte mala. Por ejemplo, puedes tener un problema si eres escritor mapa y te resulta aburrido hacer toda la planificación. Como dije al principio, la planificación de una novela siendo escritor mapa puede llevar mucho, mucho tiempo, y es un tiempo en el que no solo tienes que centrarte en detallar cada punto y planificar, sino tiempo en el que, además, no escribes. Y eso puede causar cierta desmotivación si no eres una persona que disfruta de este proceso.

Por supuesto, también puede resultar aburrido, una vez teniendo toda la planificación, escribir la novela al saber lo que va a pasar en cada momento y no tener esa opción de hacer un giro de trama de repente. No hay nada que explorar durante la escritura, porque ya lo exploraste durante la planificación, y si se te ocurre improvisar de repente, puedes acabar abriendo un agujero de guion sin querer y tener que volver atrás, a la planificación, para ver qué supone ese cambio en el resto de la trama tanto pasada como futura.




Mi recomendación para los escritores mapa es que, al igual que los escritores brújula, escribáis sin pararos a revisar cada cosa que hacéis. Ya tenéis todos los puntos bien atados, por lo que os vais a quitar un montón de problemas con lo que pusisteis o no en otros capítulos. La revisión siempre debe ser lo último, cuando el manuscrito esté completo.


De igual modo, si sois de escribir los capítulos de manera desordenada, intentad combinar aquellos que os hace mucha ilusión escribir, con los que sabéis que van a seros más aburridos, de este modo todo el proceso de escritura estará balanceado y evitaréis empezar con mucho ánimo con esas partes que os encantan, y acabar a marchas forzadas y desmotivados por haber dejado para el final lo que menos os apetece. 



¡Y hasta aquí el post de hoy! Decidme, ahora que conocéis estos dos tipos de escritores, ¿sois brújula o mapa? ¿O quizá no os identificáis con ninguno de los dos? Si este es el caso, no os perdáis el siguiente post, donde hablaremos del tercer gran tipo de escritores: los híbridos. 

Hasta entonces, me despido, ¡y espero que sigáis creando magia!


Nari Springfield.

Soñadora profesional y escritora por vocación. Duerme casi tanto como su gato. Adicta al chocolate y a las frases tontorronas. Se pasaría leyendo todas las horas del día. Bueno, las que está despierta.


jueves, 21 de mayo de 2020

Cómo enriquecer un libro por dentro


¡Hola, queridos unicornios! Hoy os traemos un post muy interesante y que puede daros ideas a la hora de maquetar vuestras propias novelas si estáis pensando en autpublicar, o si queréis volver a hacerlo pero no sabéis cómo darle un toque más propio y personal a vuestra obra.

Cuando comenzamos con la autopublicación, solemos maquetar nuestros libros de forma muy sencilla, a penas con el texto y el número de página al pie. Sin embargo, se pueden hacer muchas más cosas dentro de las posibilidades de cada uno como, por ejemplo, detallitos interiores para enriquecer la apariencia de nuestra novela y que así agrade más al futuro lector, además de darle nuestro toque único y personal.

Desde detalles en el número de página, pasando por el encabezado de capítulo, poner letras capitales, cambiar el tipo de fuente —de letra— cuando la narrativa es distinta —como, por ejemplo, el texto de una carta o el intercambio de WhatsApps—, hasta ilustraciones interiores.




Esto hará que no tengamos nada que envidiar a una publicación editorial, y que nuestro trabajo parezca más profesional. Debemos conseguir que los lectores que no leen autopublicaciones confíen en nuestra obra ofreciendo un trabajo de calidad.

Tenemos la opción de hacerlo en Word, o con un nivel más avanzado maquetar en InDesign.
A continuación, os dejamos algunos ejemplos de cómo embellecer un libro y unos pequeños tips que podéis ir aplicando según os guste:

Portadilla:

Al principio de la novela es común ver una página con el título y algunos detalles que o bien tienen que ver con la propia novela y su título, o tan solo sirven para embellecer y hacer más atractivo a la vista el comienzo de la novela. Es como una pequeña carta de presentación, como si la propia novela estuviera mostrándonos parte de lo que nos espera.



Es tan sencillo como utilizar el mismo tipo de fuente y el diseño de la portada. En el caso de que queramos añadir una imagen, lo ideal es utilizar una con fondo blanco en formato JPEG o transparente en formato GIF, pero a una resolución mínima de 300 ppp para que no se pixele y que el acabado sea el deseado.



Si queremos hacerlo con formato texto y unos pocos detalles de fuentes decorativas, podemos utilizar la misma fuente de la portada para el título de la obra y nuestro nombre. También podemos añadir una pequeña imagen que adorne, siguiendo los parámetros antes mencionados, o hacer uso de fuentes decorativas.

Y no solo podemos hacer esto con el título de la novela al principio del libro, sino también aplicar estos detalles si el libro se divide en varias partes y cada una de ellas lleva una portadilla individual.


Títulos de capítulo o de relato:

Con cambiar el tipo de letra —que sea siempre legible— acorde con el diseño general, ponerla en cursiva o en negrita, con más tamaño o subrayada, ya le estaremos dando un extra al diseño. De igual modo, hay fuentes que tienen filigranas y otro tipo de iconos que nos pueden servir para añadir ese toque personal a nuestra novela. Como veis, aquí os hemos dejado un ejemplo de cómo con una tipografía llamativa y un pequeño detalle (en este caso personalizado gracias a Kaoru Okino), se le da un toque más personal.




Si queremos algo más avanzado o mucho más personalizado, siempre podemos acudir a un banco de imágenes o contratar los servicios de un diseñador o un ilustrador para que nos haga un encabezamiento de capítulo más acorde a lo que buscamos, o alguna imagen que queramos incluir al inicio de cada capítulo.



En el caso, por ejemplo, de que nuestro libro sea una antología, podemos hacer lo mismo con los títulos de los relatos e incluir una decoración que cree una armonía en todos, o personalizar cada uno de ellos de acuerdo al tema, o a los detalles importantes de cada relato.



Numeración de página:

Lo normal es dejar el número de página sencillo, pero se pueden poner pequeños símbolos significativos, o un simple guion para enmarcar el número, como, por ejemplo:



En Word tenemos algunas variantes a elegir, y en InDesign podremos crear nuestros propios diseños de numeración. Por ejemplo, también podemos alternar el lado del número según si la página está a la derecha o a la izquierda, e incluso cambiar el motivo de la misma si se trata de la página de inicio de un capítulo.






Separación entre párrafos de un mismo capítulo:

Otra cosa muy sencilla y que le va a aportar un toque único a nuestra novela. Podemos desde usar una imagen —una filigrana, un dibujito—, hasta hacer cosas sencillas como por ejemplo cambiar los tres asteriscos por combinaciones de letras como oOo —y cambiando el tipo de fuente puede quedar resultón—. También, como en ocasiones anteriores, podemos buscar fuentes decorativas y hacer uso de las mismas. Lo importante es que el toque que le des sea el que buscas y que quede armónico con el resto del diseño.





Letras capitales:

Algo muy común también en el diseño, es que la letra capital del primer párrafo del capítulo destaque por encima d ellos demás. Aquí podemos utilizar, por ejemplo, la misma tipografía que usamos en el título del capítulo, o buscar una tipografía con filigrana que se adapte a lo que buscamos.



Añadir imágenes:

Tanto en Word como en InDesing es muy sencillo añadir imágenes —y como ya he dicho antes, mínimo a 300 de resolución, fondo blanco o transparente, JPEG, GIF y en Escala de grises si el libro va a ser en blanco y negro—. Podremos usar desde imágenes de archivo legales —nunca usar cualquier cosa que encontremos con derechos de autor, salvo que esté en una página de recursos y hayamos pagado por ella—, hasta contratar los servicios de un diseñador o ilustrador que nos las personalice acorde con la temática.



¡Y eso es todo por el momento! A lo largo del post os hemos ido mostrado distintos ejemplos hechos tanto en Word como en InDesign para que veáis que se puede conseguir la misma calidad con ambos programas. No hace falta ser un experto en InDesign para tener una maqueta profesional de nuestra novela.

¡Esperamos que os haya ayudado! Si tenéis alguna pregunta, estaremos encantados de responderla. Y, recordad, nosotros también realizamos este tipo de detalles y las muestras que habéis visto son de nuestras publicaciones, o de encargos que hemos tenido. En este enlace podréis ver precios de cubiertas y diseños.

¡Hasta el próximo post!




Laura Barcali.

Madre de unicornios y de gatos. Escribe novelas hasta mientras duerme, por eso es tan prolífica. Su frase favorita es «te jodes» y la dice de manera indiscriminada, pero los unicornios la quieren por eso mismo.

domingo, 10 de mayo de 2020

Escritores brújula

¡Bienvenidos, pequeños unicornios! Hoy quiero hablaros de una cuestión que, si bien es muy conocida, creo que no está de más tenerla siempre presente, sobre todo para aquellos autores que están comenzando en el mundo de la creación de historias y se sienten perdidos porque no saben si su método a la hora de afrontar una historia es el correcto o no.

Antes de nada, quiero deciros que sí, que todo método es válido siempre y cuando a ti te funcione. Al igual que a la hora de organizar una habitación, tú eres el único que sabes cómo te sientes más cómodo a la hora de afrontar una historia. E incluso a veces hay historias que requieren su propio método, así que no tengas miedo a experimentar dependiendo de la obra a la que quieras enfrentarte.

Sin embargo, sí que es cierto que hay tres tipos de organización que son las más comunes y a las que al final nos vamos agarrando los autores según nos sentimos más cómodos. Así que hoy quiero hablaros de ellos, de los tipos de escritores según su organización, y dar algunos consejos a la hora de ponernos a escribir dependiendo del tipo de escritor con el que nos sintamos más identificados.
Para que no se haga muy pesado, vamos a dividir esto en tres posts, dedicándole uno a cada uno de los tipos para poder extendernos sin miedo. Así que hoy vamos a empezar por el primer tipo: los escritores brújula.





Los escritores brújula son aquellos que tienen un punto de partida, los personajes y, quizá, alguna que otra escena medio pensada, pero se aventuran a descubrir la historia a medida que escriben. Se suelen dejar llevar por lo que hacen los personajes o lo que se les va ocurriendo a medida que se van sucediendo las diferentes situaciones, de modo que el escritor va descubriendo la historia a la vez que la crea.

Aunque es uno de los métodos más comunes, es también uno de los que tienden a conseguir que el autor entre en un parón o un bloqueo al llegar a una encrucijada. Escribir sin tener un camino pensado, puede provocar que la trama se enrede y llegue un punto en el que haya que detenerse un tiempo a pensar cómo desenredarla.

Otro de los inconvenientes de este método, es que la trama va cambiando a medida que se avanza, y eso puede provocar inconsistencias y agujeros en la trama. Eso hará que o la corrección sea mucho más lenta, o que el autor tenga que ir volviendo hacia atrás de manera constante para evitar esto. Y suele ser común meter bastantes escenas sin contenido importante para la trama, haciendo que se alargue de manera innecesaria.

También puede hacerse más difícil ponerse una deadline (o fecha de entrega) al no saber de manera exacta cuándo se va a terminar la novela. Al ser una creación libre, la extensión es desconocida, y puede acabar siendo una pequeña historia que terminas en un par de meses, o pasarte meses y meses enredado en ella.


Pero todo esto es normal, no creas que no, porque el autor descubre la historia a medida que la va escribiendo. Y eso, por supuesto, también tiene sus puntos positivos.

Por ejemplo, es muy divertido escribir siendo brújula, porque las ideas van lloviendo y vas descubriendo junto a los personajes todo lo que sucede.

Tampoco tiene que ceñirse a un guion predefinido, lo que da mucha más libertad para escribir lo que apetezca en cada momento sin miedo a tener que cambiar toda la estructura de principio a fin.


Mis recomendaciones para este tipo de planificación (o falta de ella) es que, en primer lugar, no entres en pánico si tienes un bloqueo. Los bloqueos son normales, nos pasan a todos (seas brújula, mapa o híbrido), y al final, antes o después, se sale de ellos. Pueden ser más comunes en escritores brújula, sí, pero no exclusivo de ellos. Así que si tienes un parón, ponte a hacer otra cosa: lee, ve series, deja que pasen unos días y cuando estés listo vuelve a coger la historia por donde la dejaste.

En segundo lugar, intenta no ponerte una deadline de ser posible. Una de las causas del bloqueo es tener la fecha de entrega cerca y ver que la historia no quiere llegar a su fin. Sé que, en ocasiones, sobre todo cuando nos queremos presentar a concursos o a convocatorias, esto es muy difícil porque es obvio que las editoriales ponen unas fechas determinadas, pero si es posible, evítalas.

Escribe y ya revisarás. Otra cosa que suele suceder cuando eres brújula, es que cuando cambias una cosa en el manuscrito, vuelves atrás, a leerlo todo y ver si hay inconsistencias, y eso puede desencadenar en entrar en un bucle del que es difícil salir, donde escribes un párrafo, vuelves atrás, ves que hay cosas que quieres cambiar, empiezas, y cuando llegas a donde lo dejaste, vuelves atrás para ver si todo es coherente, entrando en la misma dinámica. Huye de esto. Ve hacia adelante, apunta en un cuaderno o en un bloc de notas aquellas cosas que creas que pueden haber alterado lo que ya has escrito, y en la revisión pule.

Pero, sobre todo, nunca dejes de escribir. Antes o después esa historia saldrá, los personajes te llevarán a donde quieren llegar y descubrirás a su lado las maravillas de esa historia.



¡Y hasta aquí el post de hoy! Espero que os haya sido de ayuda, y sobre todo que os haya motivado para continuar vuestras historias si estáis pasando por un pequeño parón. Y si nunca habéis utilizado este método y aún estáis buscando el vuestro, probad, porque no hay mayor derrota que el abandono.

¡Nos vemos en el siguiente post!



Nari Springfield.

Soñadora profesional y escritora por vocación. Duerme casi tanto como su gato. Adicta al chocolate y a las frases tontorronas. Se pasaría leyendo todas las horas del día. Bueno, las que está despierta.

¡Conoce mejor a nuestra creadora de magia!