¡Bienvenidos, pequeños
unicornios, a un nuevo post!
Hace unas semanas comencé
con el primer post de lo que dije que iba a ser una pequeña serie hablando
sobre los distintos tipos de escritores. Si lo recordáis, hablamos sobre los
escritores brújula, qué son, el lado positivo y el lado negativo del mismo.
Bien, pues hoy vamos a hablar del otro segundo y gran grupo con el que
seguramente muchos os sentís identificados: los escritores mapa.
Los
escritores mapa son aquellos que tienen todo planificado antes de
aventurarse a escribir. Suelen pasar un tiempo previo (semanas o incluso meses)
planificando al dedillo todo antes de comenzar a plasmar la historia al
completo. Esto hace que tengan ya una ruta predefinida, aunque puedan dejar
alguna cosa a azar, de este modo, conocen a la perfección cada parada de la
historia, cada punto de inflexión y los momentos exactos en los que los
personajes irán evolucionando según lo que les vaya aconteciendo. Es como hacer
la hoja de ruta justo antes de comenzar un gran viaje por un país desconocido:
tienes muy muy claro lo que quieres ver, el orden en el que quieres verlo, y
aunque dejes algo a la improvisación, sabes que el plan no se te va a desmadrar
demasiado.
¿Y
qué hay que planificar en una novela? Pues, si nos paramos a pensar, muchas
cosas: los personajes, su historia y evolución durante la novela, los giros de
trama importantes, los puntos de tensión para evitar que la historia sea
demasiado plana, los lugares donde sucede la trama, la documentación necesaria,
las escenas y su orden, etcétera. Se planifica de manera previa todo aquello
que creamos que vamos a necesitar para llevar la historia a buen puerto sin
crear grandes agujeros de guion durante la travesía.
Al
igual que dejarse llevar por la historia, planificar una novela antes de
ponernos a escribir tiene sus puntos positivos. En primer lugar, al planificar
todo y tener cada punto bien definido, vamos a quitarnos de encima la mayor
parte de los problemas futuros de la creación de la historia. Y esto, por
supuesto, ayudará a que no sea tan sencillo que entremos en un bloqueo al
vernos ante una encrucijada.
¡Ojo!
Se puede entrar en un bloqueo de escritor en cualquier momento y por cualquier
razón (situación emocional, estrés, problemas físicos, etcétera), pero aquí me
estoy centrando en el bloqueo que suele aparecer durante la escritura al
encontrarnos en un punto que no sabemos resolver.
Otra
ventaja es que se puede saber, con una buena planificación, cuándo puedes
acabar la novela porque conoces de antemano una aproximación de su extensión.
Esto hace que trabajar con fecha de entrega no sea tan complicado como siendo
escritor brújula, ya que con la planificación y conociendo nuestro ritmo
habitual de escritura podemos, más o menos, calcular el tiempo que tenemos.
Por
supuesto, tener todo planeado de manera previa nos ayudará a evitar los agujeros
dentro de la trama. Como tenemos el camino trazado, los elementos necesarios y
los puntos de tensión y evolución, todos esos posibles problemas que pueden surgir
durante la improvisación de la escritura, en este caso se reducirían de manera
muy drástica.
Y
un punto, que puede ser tanto positivo como negativo, es que al tener todo tan
medido, no es necesario escribir en orden toda la novela, sino que podemos ir
escribiendo las escenas o los capítulos salteados según nos apetezca. ¿Esto qué
puede acarrear? Pues que sí, que podemos disfrutar en cualquier momento de esas
escenas en las que tenemos un montón de ganas de perdernos, pero que los
capítulos o escenas más aburridas o que menos nos interesan, se nos pueden ir
acumulando para la recta final de la historia y eso puede llegar a
desmotivarnos.
Y
ya que hablamos de desmotivación, vamos a ir con los puntos negativos de ser un
escritor mapa. Y es que sí, no todo es bueno porque, como es lógico, tiene su
parte mala. Por ejemplo, puedes tener un problema si eres escritor mapa y
te resulta aburrido hacer toda la planificación. Como dije al principio, la
planificación de una novela siendo escritor mapa puede llevar mucho, mucho
tiempo, y es un tiempo en el que no solo tienes que centrarte en detallar cada
punto y planificar, sino tiempo en el que, además, no escribes. Y eso puede causar
cierta desmotivación si no eres una persona que disfruta de este proceso.
Por
supuesto, también puede resultar aburrido, una vez teniendo toda la
planificación, escribir la novela al saber lo que va a pasar en cada momento y
no tener esa opción de hacer un giro de trama de repente. No hay nada que
explorar durante la escritura, porque ya lo exploraste durante la planificación,
y si se te ocurre improvisar de repente, puedes acabar abriendo un agujero de
guion sin querer y tener que volver atrás, a la planificación, para ver qué
supone ese cambio en el resto de la trama tanto pasada como futura.
Mi
recomendación para los escritores mapa es que, al igual que los escritores brújula,
escribáis sin pararos a revisar cada cosa que hacéis. Ya tenéis todos los
puntos bien atados, por lo que os vais a quitar un montón de problemas con lo
que pusisteis o no en otros capítulos. La revisión siempre debe ser lo último,
cuando el manuscrito esté completo.
¡Y
hasta aquí el post de hoy! Decidme, ahora que conocéis estos dos tipos de
escritores, ¿sois brújula o mapa? ¿O quizá no os identificáis con ninguno de
los dos? Si este es el caso, no os perdáis el siguiente post, donde hablaremos
del tercer gran tipo de escritores: los híbridos.
Hasta entonces, me despido, ¡y
espero que sigáis creando magia!
Nari Springfield.
Soñadora profesional y escritora por vocación. Duerme casi tanto como su gato. Adicta al chocolate y a las frases tontorronas. Se pasaría leyendo todas las horas del día. Bueno, las que está despierta.








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